No todos los días acaban en el mar.
Para muchos de los niños, niñas y jóvenes que participan en centres oberts o viven en CRAE, el verano se parece bastante al resto del año: horarios, espacios conocidos, rutinas.
Por eso, cuando aparece una oportunidad así, se nota.
No hace falta explicarlo demasiado.
Salir de lo habitual
Las jornadas de Onades Inclusives con centres oberts y CRAE han sido eso: salir de lo de siempre.
Llegar a la playa.
Ver el mar.
Probar algo nuevo.
Al principio hay dudas. Es normal.
Pero el grupo tira.
Y poco a poco, lo que parecía difícil se convierte en algo posible.
El grupo importa
Aquí no hay nadie que venga “preparado”.
Hay quien no ha estado nunca en el mar.
Quien no sabe muy bien qué esperar.
Quien se lanza rápido y quien necesita tiempo.
Y ahí es donde el grupo marca la diferencia.
Se animan.
Se esperan.
Se ríen cuando algo no sale.
Y eso cambia completamente la experiencia.
Más que una actividad de surf
Desde fuera puede parecer una actividad de surf o paddle surf inclusivo en Cataluña.
Pero lo que pasa es otra cosa.
Es tener un espacio distinto.
Es salir del contexto habitual.
Es sentirse parte de algo.
Y, sobre todo, es poder hacerlo juntos.
Una colaboración que lo hace posible
Nada de esto ocurre de forma aislada. Detrás de cada jornada hay una red de entidades y personas que trabajan para que el acceso al mar sea una realidad para quienes normalmente no lo tienen al alcance.
Estas actividades han sido posibles gracias a la colaboración con Actua.coop, que acompaña a los jóvenes de los centres oberts y CRAE, facilitando su participación y reforzando el impacto social del proyecto en el territorio. Asimismo, queremos agradecer el apoyo de la Fundación Pinnae, cuyo compromiso con iniciativas sociales en la veguería del Penedès ha sido clave para el desarrollo del proyecto, y del Ajuntament de Vilanova i la Geltrú, que con su implicación contribuye a acercar este tipo de experiencias inclusivas a la comunidad local.
Cuando el trabajo en red funciona, el impacto se multiplica y las oportunidades reales de inclusión se hacen posibles.
Lo que queda
No es fácil medir lo que deja una sesión así.
No son solo las veces que alguien se pone de pie en la tabla.
Son otras cosas.
Una actitud distinta.
Un recuerdo compartido.
Una sensación de “esto también es para mí”.
Y eso, aunque no se vea, pesa.
Seguimos
Este tipo de actividades no van de un día concreto.
Van de abrir puertas.
De acercar el mar a donde normalmente no llega.
De generar espacios donde las personas puedan estar, probar y formar parte.
Seguimos remando juntos.

