Ayer compartimos el mar con el grupo del CIATE de l’Escola Lexia.
21 alumnos y alumnas fueron al agua en la Platja de Sant Sebastià, en Barcelona. Una de esas sesiones donde pasan muchas cosas a la vez, aunque desde fuera pueda parecer simplemente una actividad en el mar.
Para nosotros, no lo es.
Cuando el deporte es una herramienta
El grupo forma parte del CIATE, un programa que prepara a jóvenes con necesidades educativas especiales para acercarse al ámbito deportivo y, poco a poco, al mundo laboral.
Pero más allá de las titulaciones, hay algo que define muy bien este tipo de formación: se aprende haciendo.
Y ayer, en el agua, eso se vio claro.
No se trataba de hacerlo bien.
Se trataba de probar.
De equivocarse.
De volver a intentarlo.
De acompañarse entre ellos.
De sentirse capaces.
Cada uno a su ritmo
Hubo quien entró al agua rápido.
Hubo quien necesitó parar antes de dar el paso.
Hubo quien se quedó mirando un rato largo antes de decidirse.
Y todo estaba bien.
Cuando trabajas con grupos diversos, entiendes que no hay una única manera de hacer las cosas. Cada persona encuentra la suya, y nuestro papel es acompañar ese momento.
Ahí es donde pasan las cosas importantes.
Formación que se vive
El CIATE de l’Escola Lexia lleva años trabajando para que jóvenes con diferentes dificultades de aprendizaje desarrollen capacidades físicas, sociales y personales a través del deporte.
Lo que vimos ayer es la parte que no siempre aparece en un aula.
Gestionar la frustración.
Relacionarse con los demás.
Atreverse.
Confiar.
El deporte, en este contexto, deja de ser una actividad y se convierte en algo mucho más útil.
Un espacio que lo hace posible
La sesión se llevó a cabo en la Platja de Sant Sebastià, con la colaboración de SeaYou, que una vez más nos facilita el espacio y los recursos para poder trabajar en el mar en buenas condiciones.
Y también es importante decirlo: este tipo de proyectos no salen solos.
Son posibles gracias al soporte del Ajuntament de Barcelona y del Fons d’Acció Social de la Basílica de la Sagrada Família, que hacen que estas experiencias lleguen a jóvenes que las necesitan.
Lo que nos llevamos
Más allá del agua, nos quedamos con otras cosas.
Las conversaciones al salir.
Las miradas que cambian.
Ese momento en el que alguien se da cuenta de que sí, puede.
No es espectacular.
Pero es importante.
Seguimos
Seguimos trabajando con centros educativos que creen en este tipo de procesos.
Seguimos utilizando el mar como herramienta.
Seguimos creando espacios donde cada persona pueda encontrar su lugar.
Ayer fue con Lexia.
Seguimos.

